miércoles, 2 de marzo de 2011

ALICIA

Todos, inclusive la profesora Núñez, la más recatada de todo el colegio sabíamos que Alicia estaba embarazada, sabíamos también que era una chica mal educada, que le gustaba mucho pegarse a los hombres de grados adelantados, que no le gustaba el vóley y que tenía los ojos verdes como los de un gato… a decir verdad casi todos en el salón vivíamos pendientes de sus movimientos, era a veces tan impredecible…
Corría el año escolar como todos los años, aburrido e innecesario, era 1998 y aun faltaban dos años para salir de esa prisión, a nosotros no nos quedaba más que coquetear con las chicas del salón, jugar pelota, plajear en los exámenes y claro, ver siempre de reojo a Alicia, con su uniforme color rata siempre sobre las rodillas. Alicia no tenía amigos en nuestro salón, cuando salía a exponer nadie  la molestaba, nadie tiraba papeles y nadie decía nada, ni las chicas envidiosas ni nosotros- quizá porque queríamos ver bien su forma y su rostro, para más tarde en casa, darle rienda suelta a la memoria y los deseos-.
Su rebeldía nos demostraba lo poco preparados que estábamos para ella, no como Raúl Bergman de quinto de secundaria, el estaba preparado para ella, porque era alto, blanco y sus ojos claros, además era mayor que nosotros y se apellidaba Bergman. Eran novios de vez en cuando, en las fiestas del colegio, las promociones y los paseos de medio año. Según los chicos del quinto año Raúl vociferaba todas las clases que podía que Alicia de tercero había sido suya en varias oportunidades, pero no era para sorprenderse, lo mismo decía Gonzalo Izaguirre, Sergio Elías y varios otros, estando en el colegio y siendo menores de edad eso sonaba serio, arriesgado, adrenalinico y sobre todo excitante. Creo que por todos esos comentarios que volaban por el colegio no nos atrevíamos a hablar con ella, era mucho para nosotros, era Alicia.
Recuerdo haberla visto besándose en el descampado del colegio con varios chicos, jugando a la botella borracha en los paseos a Chosica y patear la pelota como un hombre deportista. Una vez, saliendo de hacer un trabajo en la casa de un amigo que vivía cerca del colegio vi a Alicia sentada en la esquina de una calle oscura, estaba llorando, era Alicia porque su cabello castaño y sus ojos claros eran inconfundibles a distancia – a esa edad a veces creemos que la chica que más nos gusta, es la mujer de nuestra vida – me acerque a ella  y con mucha timidez le dije:
-          Alicia ¿estás bien?
-          ¿Te parece? – dijo sin mirarme.
Era la segunda vez en mi vida que Alicia me hablaba, la primera vez le pregunte si un borrador que vi en el suelo era suyo, me contesto que “no”.
-          ¿vives por acá? – le pregunte tartamudeando
-          No – me dijo con la voz quebrantada y la cara mojada
-          ¿quieres que te acompañe?
-          No – me dijo sin parar de llorar
Mi estomago estaba por reventar y la tensión me pedía a gritos desmayarme, era tan bella, no podía perder esa oportunidad, algo mas tenía que hacer, no podría irme así nomas, esas oportunidades no se repiten fácilmente, así que me senté sobre un ladrillo a varios centímetros de ella y me quede mirándola, ella lloraba y yo la amaba, así pasaron veinte  importantes minutos de mi vida, los más importantes de mis 13 años. Cuando levanto por fin el rostro y yo estaba con lágrimas en los ojos – no sé si por emoción o por los nervios – me dijo:
-          ¿Qué haces aquí?
-          Fui a hacer la tarea de matemáticas – le enseñe tontamente el cuaderno
-          No he hecho esa tarea, es una estupidez – me dijo mientras se secaba la nariz con la manga de su chompa a rallas
-          Es fácil – le dije y puse rostro de interesante, que tonto se me debió ver
-          ¿vives por acá? – me pregunto mirándome, esa mirada que hasta el día de hoy no puedo borrar
-          Mas o menos – le respondí sin dejar de mirarla a los ojos y le dije – no le diré a nadie en el salón que estabas llorando
-          ¿Crees que eso me interesa? – me dijo en tono de reclamo y esbozando una linda sonrisa
-          Supongo que no – le respondí
Nos quedamos en silencio varios minutos más, yo no pensaba irme de ahí si ella no se iba, tenía ganas de besarla y tomarme una foto, de que todos se enteren de lo que me estaba pasando, Alicia la chica rebelde, a la que nadie en el salón dirigía la palabra y de la que todos los hombres estábamos enamorados, estaba esa noche fría hablando conmigo en una esquina, me sentí de quinto de secundaria, me sentía un Bergman.
Esa Hora y media en la esquina y  no sé si gracias al silencio pacifista de la noche o mi cara de persona confiable Alicia me conto que sus papas se divorciaron, que ella había repetido tercero de secundaria, que no era virgen, que tenía un medio hermano del nuevo compromiso de su papa con el que perdió la virginidad no hacía mucho, que Bergman nunca la había hecho suya, ni Izaguirre, ni Elías ni nadie, pero que sí había besado a todos ellos y más, me dijo también que su tío Ignacio vivía a pocas cuadras de esa esquina, que siempre la tocaba y la besaba, que desde ayer le enseño a fumar marihuana y que esa noche en esa esquina estaba llorando porque no le quiso dar a fumar.   
Yo estaba sorprendido, excitado y más enamorado que nunca, me había confesado su vida en poco tiempo y por más cosas malas que había hecho, su rostro y su cuerpo seguían siendo bellos, eso era lo importante. Cuando terminamos de conversar o mejor dicho cuando termino de contarme su historia me dijo:
-          Ya me voy –
-          ¿Dónde vives? – le pregunte
-          Ahorita con mi abuela, me aburre, es sorda, ya no cocina como antes, ni se da cuenta si llego o no, a mis papas no les importa  – terminó de decir eso y se dió media vuelta
-          Alicia ¿te puedo acompañar? – le pregunte con firmeza de varón de quinto de secundaria
-          Vamos – me dijo y prosiguió – ¿tienes cigarros?
-          No, pero podemos comprar.
Hicimos el intento en varias tiendas, sin éxito, aun teníamos cara de niños quizá, lo que si logramos hacer fue entrar a la casa de su abuela sin que esta se dé cuenta, nos besamos desde un par de cuadras antes de llegar a su casa, cuando estábamos en la puerta de su cuarto me toco el pene, entramos a su cuarto, que era pequeño y alborotado y olía a ropa limpia, ella me desvistió, yo no hacía nada, me besaba y yo no hacía nada, me tendió en la cama, hizo que me ponga sobre ella y empezó a moverse, yo no hacía nada, introduje en ella aun no sé cómo mi miembro y ahí recién empecé a hacer algo, me movía y me gustaba, ella gemía despacito y a los cinco minutos – quizá menos – ya había terminado, ella esbozo una vez más esa sonrisa que jamás voy a olvidar, se estiro saco un cigarrillo– acá había uno – me dijo con mucha felicidad, yo estaba de seguro con cara de estúpido, pero contento, ya era un hombre y a mi costado, mi mujer se fumaba un cigarro después del placer que le había brindado, era un hombre. Conversamos un par de cosas sin sentido, me cambie, le di un beso mal dado en la boca – como todos los que le di, porque así como fue mi primera vez, fueron mis primeros besos – y me fui feliz.
 Todos, inclusive la profesora Núñez, la más recatada de todo el colegio sabíamos que Alicia estaba embarazada, sabíamos también que era una chica mal educada, que le gustaba mucho pegarse a los hombres de grados adelantados, que no le gustaba el vóley y que tenía los ojos verdes como los de un gato, pero no todos sabían cómo era en la cama, que le gustaba fumarse un cigarrillo después de hacerlo  y que la única vez que lo hizo conmigo salió embarazada a decir verdad casi todos en el salón vivíamos pendientes de sus movimientos, era a veces tan impredecible…


miércoles, 27 de octubre de 2010

LOS AÑOS PAJAS

Recuerdo esas espantosas mañanas en las que nunca quería despertarme, hasta que mi mamá vociferaba su famoso “ya es hora” una especie de maquiavélico cántico traumatizante, cursaba el tercero o cuarto grado en la primaria, mi colegio fiscal y semi desmoronado me esperaba, para mi suerte, eso creo, a la vuelta de la esquina, me levantaba con los ojos y la bemba hinchada, si tocaba matemáticas ese día probablemente me hacia el enfermo, sin éxito desde luego, no tomaba desayuno por que “tenía miedo que me den ganas de cagar en media clase” pensaba, luego me pesaba cuando al recreo mi estomago sollozaba incansable, quizá mi actual gastritis se lo debo a esos desayunos despreciados, el asunto es que una mañana llegue a mi aula, entre, cruce ese infernal pasadizo de carpetas llenas de “cabes” y empujones, hasta que llegue donde mi único amigo: Elvis Carrasco, tenía más edad que nosotros porque había repetido dos veces, aunque eso no le quitaba que fuera un poco, solo un poco tímido, se hizo mi amigo porque un día le dije:
-tu apellido Carrasco, nada tiene que ver con Churrasco, no les hagas caso
Qué bueno que me hice amigo suyo, después creció y creció, se convirtió en mi defensor, hasta que me di cuenta mientras crecíamos que las personas nos podían ver como “marido y mujer” pero esa es otra historia.
-hola-  le dije
No me respondió nada, tenía en la cara una sonrisita picarona que me daba miedo.
-hice lenguaje y religión- trate de varias formas hablar con él, pero esa sonrisa no se le quitaba, hasta que me miro con sus ojos encendidos y me dijo:
-¿alguna vez te has hecho la paja?
-no ¿qué es eso?- le respondí sorprendido, nunca había escuchado algo así
-es cuando te imaginas a una chica rubia y te sobas tu pene
Me quede sorprendido y me sentí cojudo a la vez, nunca había oído hablar de la “paja” quería preguntarle más, pero justo en ese momento entro la profesora de religión, me quede pensando, ¿era acaso esa electricidad que sentía en la punta del pene cuando veía a una pareja besándose? Ese día recuerdo que regrese a mi casa pensando en lo que Elvis me había dicho, todo era un gran problema, podía imaginarme a una chica rubia, pero ¿donde conseguiría la paja? pensaba que para hacerlo necesitaba paja de verdad. Al día siguiente no espere el odioso cántico de mamá, estaba ya listo para ir a la escuela, por fin iba a aprender algo mas, aprendería lo que era la “paja” llegue presuroso, cruce el infierno y me senté, era temprano, Elvis llego después de bastante rato de espera.
-cuéntame más- le dije, casi jadeando
-¿de qué?- me respondió extrañado
- de la paja pues
- ¿es chévere no?
-¿Cómo se hace? Le pregunte.
-ya te dije, sóbate bien y piensa en una chica rubia.
-¿tiene que ser rubia?
-supongo que sí, yo lo hago así
-¿y la paja, de donde la sacas?
-¿qué?
-de donde pues ¿hay paja en tu casa?
Elvis empezó a reírse a carcajadas, me miraba con su cara cuadrada y su nariz respingada, ya casi no podía respirar, hasta que entro la profesora de inglés y seso su risa, me dijo en voz baja:
-mira, lo voy a hacer, disimula
-¿acá? Le pregunte sorprendido sin encontrar respuesta, entonces mire, se empezó a sobar lentamente por debajo de la carpeta, hacia unos círculos sobre su pene, yo estaba nervioso, para cuando voltee a ver el ya sobaba su pene contra la carpeta, mordió sus labios con sus dientes superiores y dio un último apretón con los ojos cerrados, al terminar, con sus grandes ojos a media cortina me dijo:
- ¿ya ves? Me imagine
Recién había entendido todo, tenía que pensar en alguna chica que me gustara y no necesitaba paja para hacerlo, era grandioso, ya quería que sea salida, quería probarlo, saber que se siente, a partir de ese día mis días fueron días más pajas, años bien pajas, en verdad…

sábado, 16 de octubre de 2010

Demandamos

Un poco de amor: Te espere… te espere sentado, ahí, justo ahí… me mecía y me mecía, imaginaba que si hubiera gente viéndome se dormiría de lo tierno que se me veia… y en mi oído una canción triste, pero muy bonita… ¿Dónde estabas? Ya no se si eres un ángel, un demonio o la mujer que amaba…

Nosotros: te necesitabamos tanto… y no estabas… lloramos tanto y  tus brazos no llegaron a levantarnos, ni tus manos recolectar nuestras lágrimas

Ellos: para algunos la muerte es algo simple, pero no lo es… lo es tal vez para los que se van, se van y tal vez no regresen…. No volver a tocar las manos, besar las mejillas de la persona que te acogió por tanto tiempo...

Ustedes: tus lágrimas hubieran saciado la sed… esa sed de no se que… de estar en el aire… de amar sin amar a nadie, de querer sin ver, de vivir, simplemente vivir

 Yo: ya no se que estoy pensando...

viernes, 15 de octubre de 2010

CAPRICHO

Que tengo pues que hacer mujer,
Para olvidar el dolor de tu perfume,
Para borrar tus besos de mi ser,
Para dejar atrás todo amanecer

¿Que tengo que hacer…?

Quiero escapar de mi condena,
Buscar un ambiente diferente,
Quiero salir de la rutina…
Y la verdad, no tenerte frente a frente

¿Que tengo que hacer…?

¿Acaso la muerte dará solución?
Esa encapuchada venenosa,
¿No serás tú cumpliendo una misión?
Destrozando mi corazón…

¡Que caprichosa…!

¡¿Que tengo que hacer mujer?!
Para romper las cadenas…
Esas que en tu poder
Azotan y cumplen rigurosamente
Mi condena…

¡Que tengo que hacer, que!

O cumplir gustosamente tu deseo,
Mirar el frío suelo,
Ensalivar tus bellos dedos,
Mientras tu lengua calurosa
Se pasea incansablemente…

Mejor me detengo…
Ya no se que hacer…   
O morder el polvo…
O hacerte mi mujer,
Mientras desde las ventanas del olimpo

Observamos, yo tuyo y tú mía, el bello amanecer…

domingo, 3 de octubre de 2010

NO RIMARAS

Cuando no puedas expresar con palabras lo que quieres decir… escribe

 16

Que linda eres, como la gota que frota a la flor
El sonido que grita el viento en momentos de sol
El aroma que frota tu cuello lo respiro con pasión
Como ojos de fiera, eres linda no hay excepción

Y como la luz que llena el día y el roció acompaña al amor
Lo suave, las yemas de tus dedos, tocan mi corazón
Soy tu poeta incompleto, soy tu admirador
Soy autodidacta y tú mi inspiración

Un ser insuperable solo por los Dioses indomables
Te elevo hasta las alturas, para que veas desde tu cuna
Mis llantos desesperados por tenerte pronto a mi lado
Mi musa, mi diosa mi humana luminosa

Que linda que estas hoy, quisiera tocarte una vez más
Saborearte sin parar, sobar suave tu vientre
Escuchar tu palpitar cuando ya este llegando a tu paz
Llegando al hogar de tu corazón fugaz

Que mas palabras podré utilizar, describir tu belleza es mi misión
Cumplir la promesa que prometí alguna vez
Nombrarte la reina en lugares incompletos
Saber que eres eterna y llamarte ser supremo
Más que musa, más que diosa, más que inspiración, dame una misión

Que linda eres, como probar el sueño estando cansado
Como comer tú alimento sin haber probado bocado
Como hacerte el amor, estando más que excitado
Como besarte en los labios sin días de haberlos besado.